Referendo por la paz

Columna de opinión en el periódico El Heraldo escrita por Cesar Lorduy. Fecha de publicación: 5 de enero de 2015.

Expectativa es una palabra derivada del latín exspectatum, que se traduce como “mirado” o “visto” a la esperanza de realizar o conseguir algo, asociado a la posibilidad razonable de que algo suceda, sobre la base que se tenga alguna clase de respaldo. Ello es lo que le permite a las personas predecir con una certeza mayor que la esperanza, lo que le pudiera ocurrir, que con base en la experiencia previa, hacen que su suposición sea más realista y la que más se ajustará a lo que sucederá finalmente, ya que de lo contrario es un simple deseo que puede ser irracional, generador –si no se cumple– de frustraciones y decepciones.

La expectativa de que nos vaya bien a todos obliga a vencer el egoísmo generalizado que perjudica a todos los jugadores, tal como lo ha demostrado Jhon Forbes Nash con sus teorías de juegos, y a necesariamente darle la bienvenida a la estrategia solidaria de Jamee Garret Hardin planteada en su obra La tragedia de los comunes.

La experiencia de la ciudad que sirve de base para sus expectativas, que prueban la vencida del egoísmo y la presencia de la solidaridad, es que en el año 2014 se aumentó el recaudo del Impuesto Predial en un 19%; Industria y Comercio en un 12%; Valorización 2012 en un 6%, para un total de ingresos con un crecimiento del 13%.

Ejemplos que demuestran que las expectativas tienen bases reales y no solo sueños es que la ciudad cuenta hoy con un corredor portuario, y que además de las ampliaciones de calles y carreras importantes, se pavimentaron 90 km de vías en 76 barrios, 50 mil m² de vías fueron rehabilitadas, 29 arroyos fueron canalizados, se amplió la cobertura a 25 mil infantes, se construyeron 3 nuevos CDI y 80 puntos de atención a niños, a lo que hay que sumarle la nueva urgencia del Hospital La Manga, y 9 instituciones educativas totalmente reconstruidas.

A lo anterior tenemos que agregarles los parques que se han rehabilitados y que hoy operan con lujo, como los del barrio Las Nieves, Jairo Cepeda, Parrish y Villa Santos, más los espacios públicos que se han generado en San Andresito y que para orgullo de todos hoy podamos disfrutar de la Intendencia Fluvial y de sus alrededores. Dos mil nuevas viviendas y 1.000 títulos de propiedad son hoy disfrutados por barranquilleros que antes no tenían nada.

La suposición de que lo que queremos se hace más realista, es no solo con base en lo anterior, sino en los hechos que nos permitirán tener para el 2015 el desarrollo de la Loma, el Centro Ferial Puerta de Oro, la tercera fase de Barrios a la Obra, la segunda calzada de la Circunvalar, el Parque Bicentenario, más nuevos parques que se rehabilitarán, la Plaza de San Roque, 10 nuevos colegios, más todos los planes de ampliación, construcción y reconstrucción de vías como la 38, canalizaciones de arroyos, y otras obras asociadas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Son solo ejemplos de lo que viene.

Mucho está en juego y, en consecuencia, la expectativa mayor para la ciudad es que desde ya tenemos que hacer todos los esfuerzos para tener un nuevo alcalde que continúe la senda de lo que se ha iniciado y la supere, pero que además goce del apoyo del Gobierno Nacional, para que en esta esquina sigan pasando cosas buenas.

Link a columna de opinión: https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/expectativas-para-la-ciudad-179258

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